La descarga eléctrica surge como una alternativa en el control de malezas.

Por Gabriela Matos Cambrussi, Airton dos Santos Alonço y Gessieli Possebom, de Laserg/UFSM

02.01.2026 | 16:05 (UTC -3)

Las malezas representan un gran desafío para los agricultores. Un estudio realizado por GeoAgri en 2018 reveló que aproximadamente 20 millones de hectáreas de suelos productores de soja están infestadas de malezas. Si no se gestionan adecuadamente, las malezas pueden ser responsables de hasta el 80 % de las pérdidas de producción, lo que representa un desafío aún mayor para su control a medida que se adaptan al suelo y desarrollan resistencia a las aplicaciones de herbicidas. En este último caso, la necesidad de más intervenciones aumenta el costo promedio de producción, lo que reduce la rentabilidad del cultivo. 

En este sentido, además de las prácticas de manejo del suelo y el control químico mediante herbicidas, una solución disponible para mantener un control viable de las malezas es el deshierbe eléctrico, de uso ecológico. La tecnología de deshierbe eléctrico se basa en el uso y la aplicación de descargas eléctricas o electrochoques mediante equipos específicos. La frecuencia de las descargas eléctricas varía según el tamaño y la capacidad del generador, así como la superficie de descarga. 

La máquina desecadora utilizada para tal fin, principalmente por los productores de soja orgánica, es la Eletroherb, patentada y lanzada por Sayyou Brasil, empresa del mercado de equipos industriales agrícolas con sede en São Bernardo do Campo (SP). 

¿Cómo funciona?

Eletroherb es un implemento agrícola que se acopla a la toma de fuerza del tractor y cuya principal característica es contar con dos mecanismos distintos para aplicar descargas eléctricas. Con diferentes tamaños y potencias de generador, se adapta a los distintos objetivos de los usuarios. 

Primero, la energía mecánica generada por el motor del tractor se convierte en energía eléctrica en el implemento, generando alto voltaje y alta frecuencia. Esta energía se transmite a los aplicadores, y la carga negativa se transmite a los rodillos ubicados en la parte delantera del implemento, que estarán en contacto directo con el suelo, transfiriendo el flujo de electrones. 

La carga positiva se transmite a las placas más cercanas al tractor, que estarán en contacto directo con la maleza. Este aplicador dirige el alto voltaje a través de las plantas hasta sus raíces y, por consiguiente, al suelo. En este ciclo, compuesto por un polo positivo (planta) y un polo negativo (suelo), el circuito eléctrico se cierra, lo que lo hace seguro y ecológico. 

En el extremo de estos aplicadores hay una serie de electrodos, que son los encargados de las descargas eléctricas, que pueden variar desde cinco mil voltios hasta 15 mil voltios, dependiendo del tamaño de la máquina desecadora. 

Es importante destacar que para una operación más eficiente del deshierbe eléctrico, la altura ideal de la maleza debe estar entre 20 y 40 centímetros. Sin embargo, las descargas eléctricas no necesitan tocar la superficie objetivo, ya que el aire también puede ser un conductor eléctrico. Además, este método no depende de la hora ni del día de aplicación y cuenta con control de altura mediante un sistema hidráulico, lo que permite ajustarlo según la planta objetivo. 

Cambio causado por el shock 

Las descargas de alto voltaje afectan inicialmente a las hojas, pero sus consecuencias se propagan rápidamente por toda la planta, alterando irreversiblemente su estructura. La clorofila foliar se ve afectada de inmediato, el transporte de savia se interrumpe y el proceso de fotosíntesis se ve afectado. Como resultado de estas perturbaciones, el sistema radicular se altera, lo que dificulta la absorción de agua y nutrientes esenciales disponibles en el suelo, matando la maleza en pocos días. 

Relaciones entre ventajas y desventajas

La principal ventaja de este equipo sobre los métodos convencionales de control de malezas es la completa preservación del medio ambiente: el método de electrocución Eletroherb es una solución ecológica, ya que elimina el uso de productos químicos, entre otros. Sin embargo, existen desventajas, es decir, factores que pueden mejorarse para optimizar el rendimiento.

Ventajas

A largo plazo, es económicamente más viable en comparación con otras alternativas.

- Socialmente responsable, ya que no supone riesgo para la salud de los trabajadores y de los consumidores.

- No sufre deriva, por lo que no hay riesgo de que afecte a otros cultivos.

Se puede utilizar a cualquier hora del día, ya que no le afectan factores como el rocío.

- No deja residuos en el suelo y no contamina las fuentes de agua.

- Mantiene la cobertura orgánica del suelo.

- Es eficaz en el combate de malezas resistentes a los herbicidas. 

Las descargas eléctricas no matan a las lombrices ni a las hormigas.

Desventajas

- Reducción de la eficiencia en la eliminación de malezas perennes, viejas y lignificadas.

- No es un proceso muy rápido (unas 0,7 ha/h).

Existe el riesgo de ignición de plantas y paja ya secas ubicadas en el área a controlar.

- Alta inversión inicial requerida para la compra de equipos.

- Puede destruir plantas cultivadas, ya que el método no discrimina entre los tipos de plantas a afectar.

- Requiere múltiples aplicaciones para ser efectivo.

- La necesidad de corredores relativamente amplios para el tráfico.

Entre los factores de mejora, destaca la falta de selección entre tipos de plantas como un déficit muy significativo en este implemento. Por lo tanto, la agricultura de precisión se perfila como un recurso importante, y los sistemas agrícolas con sensores y cámaras son capaces de diferenciar cultivos de malezas, aumentando la precisión en la ejecución de la tarea. 

En cualquier caso, el uso del deshierbe eléctrico ofrece una importante contribución al sector de la mecanización y el control de plagas, ya que facilita la eliminación de malezas en los cultivos, evitando el uso de herbicidas. Esta técnica, producida y comercializada en Brasil, es sin duda un aliado clave en el desarrollo de sistemas de producción agrícola, como los sistemas de producción orgánica e integrada, debido a su potencial de aplicación en diversas cadenas productivas y en diferentes partes del mundo.

*Por Gabriela Matos Cambrussi, Airton dos Santos Alonço e Gessieli Possebom, de Laserg/UFSM

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