La agricultura del futuro depende de la sinergia entre tecnologías

Por Almir Araujo, Director de Digital y Nuevos Modelos de Negocio de BASF Soluciones Agrícolas en América Latina

27.05.2025 | 14:15 (UTC -3)

La agricultura digital tiene un potencial tan enorme que se la ha comparado con la mecanización que se produjo a principios del siglo XX. En los últimos años, tecnologías emergentes como Internet de las cosas (IoT), big data e inteligencia artificial (IA) están impulsando una transformación en el sector, caracterizando el llamado proceso de digitalización del agronegocio.

Hoy en día, es posible utilizar imágenes de drones y satélite para mapear el potencial de producción y las necesidades específicas de cada metro cuadrado del área de cultivo. Los sensores inteligentes pueden medir variables como la humedad del suelo, los niveles de nutrientes y las condiciones climáticas en tiempo real, mientras que el aprendizaje automático se puede utilizar para analizar datos históricos y predecir escenarios agrícolas futuros.

La tecnología Blockchain se puede utilizar para rastrear la cadena de suministro agrícola, garantizando la transparencia y la seguridad de los datos. Esto ayuda a generar confianza entre consumidores y productores, además de facilitar el cumplimiento de las regulaciones y los estándares de calidad.

La conectividad 5G y las nuevas opciones de Internet satelital permiten que los dispositivos se comuniquen de manera rápida y confiable, incluso en áreas remotas. Al mismo tiempo, el big data y la inteligencia artificial son esenciales para analizar los grandes volúmenes de datos recopilados por sensores y otras fuentes, ayudando a predecir tendencias, optimizar procesos y personalizar soluciones para cada productor.

Estas nuevas tecnologías están transformando el agronegocio de varias maneras. Aumentan la eficiencia, reducen costos, mejoran la sostenibilidad y aumentan la productividad en las operaciones de los agricultores, respondiendo a las demandas del mercado y de la sociedad. Además, también ayudan a abordar desafíos como el cambio climático y la escasez de recursos.

Sin embargo, el desafío está en integrar las tecnologías, para que tengan sinergia y puedan generar valor real para los agricultores y la sociedad al final del proceso. Esto se debe a que las tecnologías de agricultura digital a menudo utilizan diferentes estándares y protocolos, lo que dificulta la interoperabilidad y el intercambio de información entre sistemas.

Por lo tanto, tan importante como el desarrollo de nuevas tecnologías es lograr que las tecnologías que hoy están disponibles funcionen de manera integrada y generen beneficios tangibles para los productores y la sociedad.

Para seguir el camino sin retorno hacia la agricultura digital, los productores necesitan soluciones que atiendan sus necesidades de manera integral, para resolver sus problemáticas antes, durante y después de la siembra.

Esto incluye soluciones para compra de semillas e insumos, análisis y manejo de suelos, siembra, control de enfermedades y malezas, cosecha, así como almacenamiento, venta y seguimiento de la producción final, con herramientas financieras y logísticas. Todo en la misma plataforma, o en plataformas que se comunican y tienen sinergia entre sí.

El futuro de la agricultura digital está lleno de oportunidades para aumentar la eficiencia, reducir costos y promover prácticas sostenibles, y la integración de tecnologías emergentes es esencial para transformar el sector y enfrentar los desafíos del futuro. Con la sinergia entre estas innovaciones, la revolución de la agricultura digital puede realmente suceder, contribuyendo a la seguridad alimentaria del planeta.

*por Almir Araújo (en la foto), Director de Digital y Nuevos Modelos de Negocio de BASF Soluciones Agrícolas en América Latina

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