Retos y soluciones en la comunicación de prospectos fitosanitarios

Por Cleyton Batista de Alvarenga, Agrónomo Paul Saint-Paul, João Paulo Arantes Rodrigues da Cunha y Paula Cristina Natalino Rinaldi, de la Universidad Federal de Uberlândia

18.06.2025 | 16:02 (UTC -3)
Foto: Asociación Nacional de Protección Vegetal (Andef)
Foto: Asociación Nacional de Protección Vegetal (Andef)

El artículo analiza la comunicación de los folletos de productos fitosanitarios, destacando la necesidad de claridad para una aplicación segura y eficiente. Dada la complejidad técnica y los riesgos, explora cómo las innovaciones en comunicación y tecnología pueden mejorar la práctica y el uso responsable. Un estudio de productos registrados para el cultivo de sorgo (Agrofit, abril-septiembre de 2021) destaca la urgencia de actualizar los folletos para garantizar su seguridad y eficiencia. Los usuarios son diversos, desde técnicos hasta productores, con distintos niveles de acceso a la información.

El aumento del uso de productos fitosanitarios, impulsado por la expansión agrícola, plantea desafíos para su aplicación y riesgos para la salud y el medio ambiente. El prospecto es crucial en este contexto, ya que constituye una herramienta de comunicación esencial para garantizar la correcta aplicación de la tecnología por parte de los usuarios. Históricamente, los prospectos son densos y poco accesibles, centrándose en aspectos técnicos y regulatorios. Esta falta de claridad afecta la eficiencia y la seguridad de la aplicación. Este artículo analiza críticamente esta comunicación, explorando cómo la integración de la tecnología puede mejorar la transferencia de conocimiento y promover prácticas seguras en la aplicación de productos fitosanitarios.

contextualización

Durante décadas, los prospectos se han centrado en los requisitos legales para los técnicos. Con la democratización de la información y la búsqueda de seguridad, es vital equilibrar lo técnico con lo accesible, considerando a los usuarios con menor nivel educativo y dificultades de interpretación, lo que conduce a aplicaciones inapropiadas. La normativa brasileña exige un etiquetado claro y un uso seguro. El prospecto, que acompaña al envase, debe ser un vehículo comprensible para una aplicación responsable.

La normativa brasileña exige un etiquetado, uso y seguridad específicos. Es fundamental que los folletos sean claros e informativos, evitando ambigüedades, especialmente con los avances tecnológicos y las aplicaciones automatizadas.

A pesar de la amplia distribución de productos fitosanitarios, la información sobre su correcta aplicación llega tarde a los usuarios. El prospecto, que acompaña al envase, es el principal medio para comunicar de forma comprensible las precauciones para una aplicación responsable.

Información y seguridad

La correcta interpretación de la etiqueta es vital para la eficiencia, eficacia y seguridad de la aplicación. Las fallas de comunicación (términos técnicos, métodos de enseñanza deficientes) aumentan el riesgo de uso incorrecto, lo que perjudica al productor (costos), al aplicador, al cultivo y al medio ambiente. Estudios demuestran que los recursos visuales, los gráficos y las instrucciones paso a paso reducen los errores. La modernización mediante medios digitales (videos, aplicaciones para dosificación, consejos, presión, dosis, monitoreo) puede ayudar a promover una agricultura más técnica y segura, brindando autonomía y seguridad a los usuarios.

Es fundamental adaptar la información de la etiqueta a las condiciones regionales, ya que la tecnología de aplicación varía según el clima, la técnica, los aplicadores y el equipo. La norma NR 31 exige capacitación para los aplicadores con una relación laboral formal, pero no para los agricultores familiares, que son numerosos usuarios. Iniciativas como "Aplicador Legal" son importantes, pero tienen un alcance limitado.

Datos observados

En este contexto, algunos resultados observados en el relevamiento de productos registrados para el cultivo del sorgo son:

El análisis de prospectos de sorgo mostró que las dosis de aplicación (terrestre/aérea) suelen recomendarse en los siguientes rangos: insecticidas (45,3 %/37,5 %), fungicidas (52,2 %/50,0 %) y herbicidas (84,0 %/66,0 %). Las recomendaciones por valor exacto son menos comunes, especialmente para la aplicación aérea de insecticidas (1,56 %) y fungicidas (no se indica en el 11 %).

La tasa de aplicación es heterogénea, definida por área (predominante en Brasil) o volumen. Varía según la infestación, la etapa, el volumen de la planta y la capacidad operativa. A pesar de la práctica común de usar tasas reducidas (por razones de eficiencia y costo), las instrucciones no están actualizadas. Las instrucciones para el sorgo, por ejemplo, no mencionaban la aplicación con aeronaves pilotadas remotamente (RPA), cuyas tasas ya eran inferiores a las prescritas al momento de esta encuesta.

En cuanto a las condiciones climáticas, la mayoría de las etiquetas ofrecen orientación antes y durante la aplicación (insecticidas 64%, fungicidas 76%/74%, herbicidas 100%), pero pocas para después (insecticidas 9%, fungicidas 13%, herbicidas 2%). Esto resalta la necesidad de etiquetas más informativas sobre temperatura, humedad y viento, que varían de las condiciones ideales. Existen desafíos en la interpretación (promedio vs. rango, ráfagas) y el monitoreo (distancia desde la estación meteorológica), especialmente en la aplicación aérea.

Existen muchos desafíos relacionados con las condiciones meteorológicas. Por ejemplo: ¿deberíamos considerar un promedio o un rango? Si optamos por el promedio —imaginemos un escenario sin viento y otro con 20 km h⁻¹—, el promedio sería de 1 km h⁻¹. ¿Podemos aplicar en estas condiciones iniciales? Además, ¿sabemos qué efecto tienen las ráfagas de viento en la aplicación? Otro aspecto es la monitorización: ¿a qué distancia se encuentra la estación meteorológica, generalmente instalada cerca de la sede, del área de aplicación? En el caso de la aplicación aérea, por ejemplo, la pista suele estar a pocos kilómetros del área de aplicación, y las condiciones meteorológicas se monitorizan en ella.

La orientación sobre la fase de desarrollo del objetivo biológico es crucial para las recomendaciones técnicas. Solo el 20% de los folletos de insecticidas la incluye. El 50% indica las aplicaciones programadas. Pocos proporcionan información sobre el nivel de control (30%) o el método de muestreo (8%). Sin embargo, el 90% proporciona información sobre el número de aplicaciones recomendadas.

Las etiquetas proporcionan poca información sobre la calidad del agua; muchas solo indican "agua limpia". Aspectos cruciales para una buena recomendación y uso, como el pH (máximo/mín.), la mezcla del tanque, la compatibilidad, la vida útil de la solución, el tiempo de absorción, el orden de mezcla, la adición de adyuvantes, la solubilidad y la presión de vapor, a menudo se omiten o se mencionan vagamente.

Lenguaje técnico y popular

Adaptar el lenguaje técnico a los diferentes usuarios es un reto. Los expertos entienden la jerga, pero los pequeños productores pueden tener dificultades, lo que puede dar lugar a errores (dilución, intervalo de seguridad). La falta de terminología estandarizada dificulta la transferencia de conocimientos. Glosarios, infografías, materiales de apoyo y programas de formación ("Aplicador Legal") pueden mejorar la comprensión y el uso de los folletos.

Ejemplos de términos confusos incluyen "caudal" (volumen/tiempo) vs. "tasa de aplicación" (volumen/área), y "velocidad de trabajo" vs. "velocidad de desplazamiento". Los manómetros utilizan diferentes escalas (bar, kgf, lb), lo que dificulta los ajustes. Los prospectos varían en sus recomendaciones sobre el tamaño de las puntas/gotas. Estandarizar estos conceptos, que son simples para algunos y complejos para otros, facilitaría la formación técnica.

En este sentido, diversas entidades deben contribuir, desde escuelas técnicas y universidades hasta instructores de campo, y esta adaptación puede realizarse en el marco de un programa nacional, como, por ejemplo, el Aplicador Legal. Para esta adaptación del lenguaje, es necesaria la contribución de diversos actores (escuelas técnicas, universidades, instructores de campo), posiblemente a través de un programa educativo a nivel regional y nacional.

Adaptarse a las nuevas tecnologías

Las nuevas tecnologías (sensores, drones, agricultura de precisión) exigen que los folletos informativos incluyan instrucciones sobre calibración, ajustes e integración con software, algo que falta en la comunicación actual. Los códigos QR para tutoriales/manuales y las plataformas digitales (apps) para capacitación, simulaciones y monitoreo son estrategias eficaces para actualizar la información y promover el uso responsable, y pueden ser adoptadas por las empresas.

Industria, investigadores y usuarios

Un enfoque innovador consiste en integrar la industria, la investigación y los usuarios para crear prospectos que tengan en cuenta la retroalimentación continua y los actualicen dinámicamente. Talleres y sesiones de capacitación periódicas servirían como canales bidireccionales para compartir experiencias y desafíos, perfeccionando la información de los prospectos para que refleje las condiciones reales de uso. Esta colaboración aumenta la fiabilidad de la orientación técnica y demuestra un compromiso con la mejora continua.

Comunicación eficiente

Una comunicación más clara y tecnológica aporta beneficios prácticos: 1) reduce riesgos y accidentes; 2) mejora la eficiencia y la eficacia mediante una aplicación correcta; 3) reduce el desperdicio; 4) aumenta la confianza del usuario y valora a los fabricantes; 5) reduce la deriva; 6) educa y genera confianza pública. Esto conduce a una agricultura más sostenible, económica y competitiva.

*Por Cleyton Batista de Alvarenga, Agrónomo Paul Saint-Paul, Juan Pablo Arantes Rodrigues da Cunha e Paula Cristina Natalino Rinaldi, de la Universidad Federal de Uberlândia  

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