Cuando ESG deja de ser una tendencia y se convierte en gestión

Por Osvaldo Pessan, responsable de ESG en Cibra

30.06.2025 | 13:58 (UTC -3)

Los efectos del cambio climático presionan a gobiernos, empresas y consumidores para que cambien, y con rapidez. La encuesta Future Consumer Index de EY muestra que el 67 % de las personas está preocupada por la fragilidad del planeta y espera que las empresas lideren acciones para mitigar el impacto ambiental. El estudio también revela que el 44 % de los consumidores ya ha elegido productos más sostenibles al comprar, y el 31 % de la Generación Z ha dejado de comprar marcas que no se posicionan frente a los desafíos ambientales.

Este escenario confirma lo que muchas organizaciones ya han comenzado a experimentar en la práctica: los criterios ESG ya no son un factor diferenciador. Se han convertido en un imperativo de gestión. Pero ¿cómo lograr que este proceso sea concreto y eficiente, y no solo un escaparate institucional?

En Cibra, una de las empresas más grandes e innovadoras del sector de fertilizantes del país, la respuesta fue convertir el ESG Journey en un modelo de gestión integrado en la estrategia empresarial de la compañía, en lugar de una iniciativa paralela. Este cambio comienza con la gobernanza y el fortalecimiento de las estructuras internas, como comités, auditorías, un canal de denuncia y un programa de protección de datos alineado con la LGPD. El objetivo: garantizar la integridad, la transparencia y la rendición de cuentas en todas las decisiones, desde el consejo de administración hasta las operaciones.

Otro avance importante proviene del ámbito social. En un sector históricamente desafiante en materia de seguridad, Cibra registró una reducción del 85 % en la frecuencia de accidentes laborales entre 2019 y 2024. Este resultado es fruto de programas como SafeStart (ya implementado con más de 700 empleados) y el programa "Cibra Way of Caring", que combina salud mental, comportamiento seguro y una cultura de cuidado.

La estrategia también implica ampliar el impacto social. A través del programa de voluntariado Gente que Transforma, la empresa ha realizado más de 190 acciones sociales en 40 ciudades, con más de 5.500 horas de voluntariado y 66 toneladas de alimentos donados. El objetivo para 2026 es convertir esta labor en un modelo estructurado de inversión social, con objetivos a largo plazo y gobernanza propia.

En el frente medioambiental, la compañía está invirtiendo en innovación para descarbonizar su cadena de producción e invertir en soluciones como biofertilizantes, gestión de residuos, uso de envases reciclados y más sostenibles y uso eficiente del agua y la energía.

Más que cumplir con regulaciones u objetivos, el objetivo es preparar a la organización para operar con resiliencia en un mundo cambiante. Como demuestra el estudio de EY, el cambio climático ya está afectando el suministro de alimentos, los precios, la vivienda y las decisiones de compra, y las empresas que no se adapten a esta nueva realidad quedarán fuera del mercado en pocos años.

Por lo tanto, el Camino ESG ya no debe considerarse un «proyecto» ni una mera «tendencia». Es, y debe ser, un modelo de gestión integral, capaz de alinear propósito, rendimiento, reputación y resultados.

*Por Osvaldo Pessan, responsable de ESG en Cibra

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