¿Cómo afectará el clima al cultivo de soja brasileño?

Por Bárbara Faria Sentelhas, miembro titular del Cesb, Ingeniera Agrónoma y Directora General de Agrymet

05.02.2026 | 14:10 (UTC -3)

Al hablar de productividad agrícola, el medio ambiente es uno de los principales factores que condicionan y limitan el rendimiento alcanzable. Entre los factores ambientales, el clima ejerce una influencia directa y significativa, llegando a representar hasta el 50% de la productividad final del cultivo. Por lo tanto, analizar las condiciones climáticas es esencial para comprender el futuro del cultivo de soja brasileño.

La soja es un cultivo muy sensible a las variaciones climáticas. Eventos extremos, como sequías prolongadas, lluvias excesivas durante las fases críticas y altas temperaturas, representan riesgos reales para su desarrollo y productividad. Entre estos factores, el déficit hídrico se considera el más crítico, especialmente durante las etapas de floración y llenado de grano, cuando incluso breves períodos de sequía pueden ocasionar pérdidas significativas.

Los estudios muestran que las regiones productoras del Cerrado y el sur del país ya están experimentando un aumento en la frecuencia de sequías y una mayor irregularidad en la distribución de las precipitaciones, lo que compromete el potencial productivo de los cultivos. Además, la soja tiene límites fisiológicos estrechos para su desarrollo reproductivo. Temperaturas superiores a 36 °C pueden provocar abortos florales y una reducción en el número de vainas, lo que afecta directamente el rendimiento. Ante este escenario inestable, ya se prevén cambios en las ventanas de siembra. Las simulaciones agroclimáticas indican que, en varias regiones, el período seguro para la siembra de soja se está acortando o modificando, lo que requiere reevaluaciones de los calendarios agrícolas y una mayor precisión en el uso de la Zonificación Agrícola de Riesgo Climático (Zarc).

En este escenario complejo y desafiante, es crucial comprender cómo desarrollar resiliencia climática en el cultivo de soja e identificar las oportunidades tecnológicas que puedan surgir ante esta nueva realidad. La demanda mundial de soja sigue creciendo, pero también lo hacen los desafíos, lo que requiere respuestas rápidas, integradas y bien fundamentadas. Reducir la vulnerabilidad climática del cultivo implica anticipar los impactos esperados y adoptar estrategias que abarcan desde el desarrollo de cultivares más tolerantes a los estreses abióticos hasta el uso de herramientas ya disponibles, como simulaciones agroclimáticas, bioinsumos y agricultura de precisión.

La gestión agrícola también desempeña un papel fundamental. Hoy en día, es el principal mitigador de los efectos climáticos adversos sobre la producción. La correcta elección del momento de siembra, la siembra escalonada, la cobertura del suelo y el uso racional de insumos contribuyen a reducir las pérdidas y aumentar la estabilidad productiva. Además, para que las plantas soporten mejor la sequía, es necesario promover un entorno donde las raíces crezcan profundamente y aprovechen mejor el agua disponible. Los suelos estructurados, con buen contenido de materia orgánica y libres de compactación, aumentan la resistencia a la sequía y son parte de la solución para una producción más sostenible.

Ante la creciente frecuencia de eventos climáticos extremos, podemos elegir entre ver solo el desafío o aprovechar la oportunidad de construir un futuro más sostenible y próspero para la agricultura. La soya brasileña cuenta con conocimiento técnico, innovación genética, herramientas de gestión e inteligencia climática para transformar los riesgos en soluciones. El camino no es sencillo, pero es viable e implica decisiones más estratégicas en el presente, centradas en la adaptación, la planificación y el uso eficiente de los recursos naturales. Así garantizamos la continuidad de la productividad, la seguridad alimentaria y la resiliencia de la agroindustria brasileña.

Cesb es una organización sin fines de lucro (OSCIP) compuesta por 20 miembros expertos y 31 organizaciones patrocinadoras que creen y contribuyen al avance sostenible de las más altas tasas de productividad de soja en Brasil. Estas organizaciones incluyen: BASF, Intacta I2x, John Deere, Syngenta, Jacto, Simbiose, Bioma, Biograss, 3tentos, Acadian, Agro-sol Sementes, Alltech, Atto Sementes, Brandt, Brasmax, Cordius, Fecoagro, FMC, Gran7, HO Genética, ICL, Lallemand, Mosaic, Nitro, Solferti, Stine Seeds, Stoller, Timac Agro, Union Agro, Ubyfol, Valence, Elevagro e Ibra.

*Por Bárbara Faria Sentelhas, miembro de pleno derecho del Cesb, Ingeniero Agrónomo y CEO de Agrymet

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